lunes, 29 de diciembre de 2014

Le Petit Poète X: La Cincomarzada

Maldijo la hora en la que los pipsters habían vuelto a poner de moda lo de la riñonera. Igual si hubiera llevado una mariconera de las de toda la vida otro gallo hubiese cantao y ahora tendría su cartera intacta y su agenda B en lugar seguro.  La cosa era torturarse.

Ahórrate las ganas de matar.
Agarra
la hoja en blanco y derrama el ácido azul
del estómago que brama más allá de la marea.


Estaba a punto de inaugurarse el MOSTRAFORUM.  En varias ocasiones le había pedido al Romano ser el invitado estrella el día de la inauguracion. NO PARECE ALGO MUY APROPIADO, PETIT le había soltao. Todo el mundillo de las letras rimadas hervía en la gran olla del valle mordiéndose las uñas de pura incertidumbre.  Algunos hablaban del CLAN DE LAS BOSNIAS aunque varias voces preconizaban la separación inminente del clan siendo la bosnia lista la que apuntaba más alto en cuanto a una futura carrera en solitario. Para eso era la lista.  Las apuestas también daban como caballo ganador al finado Olaf que había abandonado la carrera de forma precipitada.  

LO TUYO LO VAMOS A DEJAR PARA LA CINCOMARZADA, PETIT, QUÉ TE PARECE? Pues le parecía una mierda.  La Cincomarzada era una festividad menor que nadie sabía ni lo que se celebraba, que si los franceses, que si los carlistas, que si la entrada de la primavera y para colmo la gente se iba a comer al campo aunque hiciera un frío de esos que se cagan los gorriones.  Estaba claro que El Romano lo utilizaba a su antojo y no tenía en muy buena consideración su técnica depurada ni su rima clásica. Vamos, que no confiaba en él pese a haberle demostrado con creces su exquisito don de gentes.


Poetas cabreados el día de la Cincomarzada


Estaba magullado, acojonado, sin coartada para lo del vikingo porque La Portuguesa se había picao bastante y estaba súper despechada.  El Romano mucho con que HACEMOS LO QUE PODEMOS y tal, pero que le Petit tenía a un tipo las 24 horas del día vigilando su puerta sin descanso para ver si lo pillaba en un renuncio.  La bosnia fea pero altamente carismática, su Sabina, su diosa del este, mosqueada perdida y sin apetito sexual.  Su vida empezaba a ser un laberinto de nacionalidades varias cuya única salida daba al mar muerto.

Se acordó de lo que se habían torcido las cosas desde aquella noche febril en la que decidió participar en un slam.  Un slam era en cuanto a poesía lo que la cincomarzada en relación a las festividades lugareñas. Un sarao de segunda clase, un versillo de arte menor.

A TOMAR POR SACO TODO!!! Le Petit Poète liberó su rabia contenida y se compuso un poema de tres minutos con todos los versos medio buenos que había en su bote de infusiones.  Un poema apestoso pero apasionado, sin rima pero con pausas, vengativo, rancio, pestilente, pero que bien recitado tenía su aquel.

Y salió de su retiro: AL CARAJO EL TÍO AQUEL QUE HACE GUARDIA EN MI PUERTA, al carajo la secreta, al carajo la discreción, la conexión segura del wifi, la dieta crudivora y lo de no volver a casa dos veces seguidas por el mismo puente del Ebro. 
Se echó a las calles.  
Se echó a la noche y no sentía ni el cierzo helado que cortaba los labios de los valleses y vallesas que se habían atrevido a salir de casa. QUIZÁ UN LIGERO ESCALOFRÍO EN LA ESPINA DORSAL, SÍ, pero como acababa de meterse entre pecho y espalda una buena platerada de Fetuccini con salsa Toscana lo achacó a eso, puesto que como bien reza el dicho popular:


El Vallés fino 
después de comer
tiene frío.

Esa noche no iba a comerse las uvas solo, no. Esa noche iba a tomarse todos los Flor de Caña que le permitiera el cuerpo, se iba a ligar a la guapa, que ya valía de carismas y gilipolleces, y por encima de todo y de todos, esa noche iba a ganarse el último Slam del año, el Gran Slam de Nochevieja presentado por Anita Estragón, la autora por antonomasia de microrrelatos de terror, ya en el ocaso de su carrera, que lucía el mismo vestido rojo con apertura lateral a lo Angelina Jolie desde la nochevieja del 87.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Vermú Poético en el Vinagre & Rock

El viernes 26 se presentaba un poemario en forma de Vermú Poético en el Vinagre & Rock.
Duele, de Fernando Gil.
Algunos poetas se acercaron,
y una guitarra.
Las Hermanas del Hambre se marcaron unos versos sin paraguas ni anestesias,
a lo loco,
improvisado.
Un niño aplaudió mucho.
Mucho mucho.
Yo creo que estuvo a punto de robar el micro
y salir a cantar.

Vinagre_rock_hermanas_del_hambre
Fan atento
Charo de la Varga leyó uno de los poemas de las Hermanas del Hambre, que a su vez forma parte del proyecto El Clan de las Bosnias.  Atentos a las noticias, que el 2015 promete!

Se están cayendo todas las estatuas.
Y tú que de rodillas rezabas a la sombra del metal
has visto pasar el río sin peces 
ni barcos 
ni adioses, 
nada más que agua negra
como mi pena negra, 
sin luces, 
sin voces, 
sin vuelo nervioso de colibrí.
Pasaban las hermanas del hambre con sus paraguas desplegados
y a esto de mi estómago lo llamaban mariposas.
Mira, 
es otra cosa lo que me pasa
sabes, 
es como la risa de los niños de las casitas de adobe que se desmoronan con la lluvia,
es algo breve que abreva en tu río y descansa a la sombra de las estatuas.
Sentados en la orilla comiéndonos los racimos de tristezas, 
como uvas dulzonas,
escupimos las semillas hacia el puente viejo.
Nos tuvieron envidia, en algún momento, los ojos sin vida de los caídos.
Y en su estupor creímos ver un ahora sin siempres ni nuncas, 
un infinito revelado.

-Hermanas del Hambre-
(Poema YOYO nº1)

Hermanas del Hambre en Facebook: https://www.facebook.com/HermanasdelHambre

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Le Petit Poète IX: nada es fácil

LA CULPA DE LAS EXTRANJERAS. NO HAY NADIE MÁS EN ESTE PUB O QUÉ?

La diosa del este no se tomó muy bien la teoría de Le Petit sobre la extraña desaparición de su cartera. Lo cierto es que no era únicamente la cartera lo que le faltaba al pseudo-poeta.  La agenda. La maldita agenda llena de iniciales, fechas y cantidades tampoco estaba ya ocupando su lugar en la riñonera de piel vuelta.

Los papeles de Le Petit


Las tres miembras del CLAN DE LAS BOSNIAS se habían puesto nerviosicas perdidas cuando Le Petit insinuó que eran balcánicas de mano larga y enseguida se replegaron en plan piña pasando a la ofensiva. YA ESTAMOS CON QUE LA ABUELA FUMA dijo la lista, QUE SI SOMOS FEAS, QUE SI NOS PONE LO AJENO... CRÍA FAMA Y ÉCHATE A DORMIR.
YO SÓLO DIGO QUE ME HABÉIS LIAO CON LO DE LA POESÍA ERÓTICA Y AQUÍ HUELE TODO A CUERNO QUEMAO se defendía sin argumentos Le Petit.  Era una corazonada, sólo eso, pero pondría la mano en el fuego...

No cal que diga que la Bešić no quiso ya ni mandanga ni loft en el corredor verde ni artes amatorias orientales. Se fue todo a la mierda. A LA MIERDAAAAAA. Y después de haberse creído uno por un momento que era el rey del mambo, con sus coderas y todo, que tenía el mango por la sartén, pues es muy duro ver como la musa pasa de la caída de ojos a la mirada de asco en un pis-pas.

Hecho un trapico se retiró el poetastro aquella noche maldiciendo. Maldecir se había convertido ya en una costumbre insana, maldecir la hora en que conoció a la enigmática bosnia, al Romano, todo el rollete ese de TÚ NOS AYUDAS Y NOSOTROS TE AYUDAMOS, PETIT, aquello del MEJOR VERSEADOR DEL VALLE o LOS POETAS MOLAN.  En esas estaba cuando notó una presencia inquietante a sus espaldas, bueno, dos presencias. Se dio la vuelta turbado y no le dio tiempo ni a pestañear que ya estaba tirado en el suelo con dos maromos encima.

MIRA MIRA A QUIÉN NOS HA TRAÍDO EL CIERZO dijo el más jóven.

MENUDO PALOMO. ÉSTE NOS VA A CANTAR LA TRAVIATA O EL SARANDONGA, EH??

Pintaba mal.  Comprendió enseguida que aquellos armarios formaban parte del mobiliario de la secreta.  Estaba recibiendo por todas partes, le sangraba la nariz y hasta los tipejos se atrevieron a arrancarle las coderas (jodíos polis), pero la cosa es que no se atrevía ni a rechistar con el tema éste de la ORDENANZA BOZAL, no le fueran a caer encima 30.000 euriles de nada por abrir la boca.

Y AHORA NOS VAS A CONTAR LO DEL NORUEGO, VALE MAÑO??? EMPIEZA A PIAR QUE AQUÍ TRAIGO ALPISTE

Con que por ahí iban los tiros. CAGÜENSOSDELREYCATÓLICO pensó Le Petit Poète A MÍ ME VAN A ENDIÑAR EL MUERTO O QUÉ?. YO NO TENGO NADA QUE VER CON ESO. QUE ESTUVE CON MARGARITA DOMINGUES.  SABÉIS VOSOTROS QUIÉN ES MARGARITA DOMINGUES?? QUE ES LA MANO DERECHA DE MEDIAVILLA!! QUE ME LA LLEVÉ A COMER ARITOS CRUJIENTES CRUJIENTES AL GARITO ESE NUEVO Y ...

Recibió otra como un pan de grande y el más mayorcete empezó a presionar.

CON LA PORTUGUESA DICES??  PUES RESULTA QUE LA JEFA DEL GABINETE NO CUENTA LA MISMA VERSIÓN DE LOS HECHOS, NO. QUE LE HICISTE LA COBRA POR LO MENOS UN PAR DE VECES Y LA METISTE A UN TAXI SOLICA Y MEDIO ENDROGÁ.  A VER QUE CONTESTAS A ESO PALOMO.

Después de unos minutos de interrogatorio brutal, consiguió convencer a los dos miembros de la secreta, o eso pensaba, de que no tenía nada que ver con Olaf ni su batamanta ni los versos verderoles que habían aparecido en su pared.  No nombró a Sabina ni a sus alegrías bosnias, ni mucho menos les dijo que había escrito poemas de amor y odio inspirados en los perfectos abdominales del infeliz poeta vikingo.

A VER SI NO TE METES EN MÁS EMPANTULLOS, PO-E-TA. QUE TE TENEMOS BIEN ENFILAO.

Llegó a casa, a su flamante loft con vistas al escarpe, aturdido y confuso, sin saber por donde le daba el aire.  En esto que recibió un SMS (que ya hace falta ser panolis para mandar un SMS a estas alturas) y le vibró el móvil dentro de la riñonera de piel vuelta.

PETIT, NADA ES FÁCIL
PERO HACEMOS LO QUE PODEMOS.
ÁNIMO
- Romualdo Pons, El Romano-

martes, 23 de diciembre de 2014

Le Petit Poète XVIII: El Clan de las Bosnias

QUIERO QUE SEA MÍO EL PAISAJE QUE ESCONDE

TU MONTE SECRETO


Las chicas estas del CLAN DE LAS BOSNIAS pasaban tres pueblos de la poesía erótica.  Criticaron a diestro y siniestro el estilo y la técnica del difunto Olaf mientras la Bešić torcía el morro y le lanzaba miraditas suplicantes.
AHORA LE VAS A SUPLICAR A QUIEN YO TE DIGA, MAJA pensaba le petit poète para sus adentros.  Bastante tenía con aguantar a las tres bosnias ariscas y engreídas que acababan de actuar hacía escasos minutos ante un público frío que las recibió con cierto escepticismo. 
Estaban de mal café y se les notaba mucho, pero es que se habían cascao una nana al final de su repertorio que dejó mal sabor en la boca de los asistentes. Un regusto amargo. No se puede salir a cantar una nana bosnia si llevas toda la semana de juerga en juerga pimplando orujo de los balcanes, joder. Un poquito de profesionalidad.  Ahora que a éstas les resbalaba todo.  Vivían de las rentas de una gloria pasada y envueltas en un halo de misterio ocupaban los mejores carteles del país entero.

Olaf estaba tieso bajo algún ciprés y la Bešić, que para ser tan fea fijaté tú lo que triunfaba, sabría porqué.  Le petit estaba un poco hasta el moño de todo y se pidió otro Flor de caña sin invitar a las bosnias ni nada. QUE LES JODAN. Él iba a lo suyo, a sus propios business y de momento había conseguido todos los objetivos que le habían encomendado.  
  • Se ventiló a La Portuguesa en un visto y no visto. 
  • Se había marcao un viaje a las Rias Baixas en coche oficial, a cuenta de la concejalía de verso y prosa y asuntos performánticos, rodeado de escoltas de esos con gafas, pinganillos y rima consotante para comerse una mariscada con el director general de la editorial cartonera más puntera. Al final el hombre no pudo acudir porque le operaron de urgencia de una protesis de cadera, pero acudió la prensa y le hicieron fotos brindando con su secretaria con la que compartió percebes y colchón de agua.
  • Repartió sobres a varios miembros de la oposicion que le prometieron puestos de los buenos como asesor en algunas de sus empresas amigas.
  • Se hizo el selfie más guay de la historia de los selfie con Mike Mcdonalds y la portada de su último best seller "Guía de buenas prácticas en el ejercicio de la poesía y otros poemas de amor desencantado". 
  •  
Estaba que se salía y le importaba todo tres pitos. Las poetas más cool de la ciudad se morían por una noche de sexo desenfrenado con semejante agitador cultural. Él les dejaba notas en la mesilla de noche cuando las abandonaba, en plan CUANDO BRILLE EL SOL, OLVÍDATE DE MÍ. Se lo rifaban para las cenas y reuniones donde se cortaba el bacalao y a veces incluso rechazaba la invitación argumentando problemas de agenda. Se había puesto el pelo a lo Pipster, usaba pantalón pitillo y chaquetas con coderas, tenía una taza pintada a mano para el desayuno que decía PERSIGUE TUS SUEÑOS QUE ESTÁS MUY BUENO. Joder, si es que le iba todo rodao.
A TOMAR POR SACO TODO se dijo. ¿QUIERES OTRA AGUA CON GAS DE VILAJUÏGA? le preguntó a la Bešić. Y va y la moza le hace la caidita de ojos de los huevos y le dice que sí, separándose un poco de LAS BOSNIAS que seguían a lo suyo. CON UNA RODAJA DE LIMÓN, POR FAVOR. Estaba claro que ahora que ya no era un mindundi, la diosa del este quería mandanga. PUES VAS A TENER MANDANGA se dijo para sus adentros Le Petit. Le pilló tres aguas más de esas con gas mientras hablaban del desafortunado final del guapérrimo poeta escandinavo.  Él se apretó otros tantos Flor de Caña y empezó con la tontería de que QUÉ BIEN TE SIENTA EL GRIS, CHICA y que si QUÉ BIEN NOS LO PASAMOS LA NOCHE AQUELLA DEL SLAM, EH?
La tenía ya en el bote y decidió pasar a la acción. La llevaría a su nuevo loft en el corredor verde del Ebro y la iba a dejar muerta con las técnicas amatorias Tao que llevaba un tiempecillo practicando.  Así que pidió la cuenta rápidamente y se dispuso a pagar lo suyo y lo de toda la nación bosnia cuando al meterse la mano a la riñonera de piel vuelta se dio cuenta de que le faltaba la cartera.
ME CAGO EN LA PELOS, QUE ME HAN ROBAO! 
Se hizo un silencio incómodo y seguidamente la bosnia guapa se remeneó en el asiento y le lanzó una mirada de soslayo. 
OIGA, A MÍ NO ME MIRE.
 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Versos sueltos sin sentido

Hay días en los que acepto escribir versos por encargo.  Una persona de vez en cuando me encarga cosas.  Por ejemplo, un día me dijo que subían la luz un no sé cuantos por ciento, ahora que empieza el frío.  Que a ver si le escribía un poema, y yo le dije

Suben la luz (un 11%) ahora que empieza el frío
y yo ya imagino lo tersa que estará mi piel para el verano
si sobrevivo.

Luego la cosa se fue poniendo más dura y tuve que ir agrupando encargos.

Se hace la noche prematura en los relojes 
y te pones esa canción una y otra vez 
una y otra vez
te pone esa canción, te pone bruta
y tú que eres ángel reniegas de dios.
Su hermosa voz tiene que ver
con el temblor que recorre tus cimientos,
por ejemplo.
Hay otra canción que dice
no sé qué de smellear smellicap.
Todo huele mal en esa canción
pero su voz de puta es la más bonita del universo.


Me ha pedido que utilice la espiral del sinsentido, pero a estas horas no me hallo.  Solamente se me ha ocurrido inaugurar una sección de versos sueltos sin sentido, por si otro día me pide algo algo que tenga el lugar que se merece.

Hoy dejo na más que algunas reflexiones: creo que estamos rodeados de gente que no se da cuenta. Ellos van a lo suyo, y nosotras a lo nuestro.  Por ejemplo, alguien comparte una foto de esas de "comparte esta foto si tu tía tercera la del pueblo es lo mejor que te ha pasao en la vida" mientras tú estás viendo caricaturas que tienen de protagonista a Paquirrín.  Ellos están ahí, junto a nosotras, y a veces incluso hablan, pero te digo yo que no estamos revueltos.

No participan de nuestro gozo.
Ahí lo dejo.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Le Petit Poète VII: Café con tostadas





Llevo tanto tiempo engullendo tu ausencia

que mi estómago llora la consistencia del hambre.

Me abrazo al mordisco tramposo de los ecos.

Relamo la vajilla por si quedaran

hebras perdidas de tu vestido gris,

trocitos calientes de uña...

Un nido abandonado ruge

con urgencia de final cercano

y queda lejos el hartazgo o la siesta

o aquellos besos que me dabas

la noche esa en que llovía.

La noche esa del slam.

-Le Petit Poète-


Le Petit Poète metió en un taxi a la portuguesa después de lo de los aritos de cebolla.  La moza no se tenía en pié y no le apetecía nada pasarse el resto de la noche haciéndole la cobra.  Él había cumplido el objetivo fijado por El Romano y Vittorino. PUNTO.

Llevo tanto tiempo engullendo tu ausencia
que mi estómago llora la consistencia del hambre.

Lo de Sabina lo tenía medio psicociaó.  Se pasó todo el fin de semana dedicándole poemas.  Poemas penosos, poemas de libreta de quinceañero, poemas quejosos y lastimeros, burdos e incluso soeces, pero de tanto en tanto aparecía un verso medio bueno y lo metía en el bote de las infusiones. Concretamente en las bolsitas de té chino con canela y miel.  A todos les ponía una especie de dedicatoria, en plan PARA LA DIOSA BALCÁNICA, PARA MI SOLEDAD DEL ESTE... cosas así tirando a cursis.
Encima llovía.  Llovía no chirimiri de ese, no. Caía con ganas. Se imaginaba a la bosnia en batamanta abrazada a Olaf, dios nórdico de la lujuria, mientras veían tumbados en el sofá alguna de esas peliculillas basadas en hechos reales que ponen a las cuatro de la tarde. TENGO MIEDO OLAF diría la Bešić  PARA MÍ QUE ESA NIÑERA ES MÁS MALA QUE ARRANCADA Y SE QUIERE LLEVAR AL HIJO. Y le hervían sin agua las infusiones chinas. Qué mala uva se le ponía al Petit.  

Esperaba instrucciones.  No tenía ni idea de cuándo, cómo ni dónde debía de abordar al segundo objetivo.  Por reducirse un poco el dolor y que pasaran más rápidas las horas, se puso con los poemas de encargo atrasados:  dedicatorias a hijos que habían cruzado el charco en busca de futuro digno, o romancillos picantes para amantes chisposos.  Luego pensaba en Sabina, Sabina irremediable, Sabina omnipresente, Sabina y su caída de ojos irritante, y maldecía la noche dichosa del slam, y aquella frase jugosa, rabiosa, rellena de miel 

PETIT POÈTE, PETIT POÈTE, TIENES LA BARBA MÁS SEXY DE TODA LA CIUDAD.

Se fustigaba.  Le Petit se fustigaba y apretaba el cirilo de su pena cual numerario penitente.  El domingo por fin bajó a la cafetería de los chinos que tenía debajo de casa para echarse al cuerpo un par de tostadas y un café con leche, porque pensó que su bosnia platónica no aprobaría semejante dejadez en el poeta.  Pilló en la barra el Herald of the Valley y directamente se dispuso a engullir las páginas centrales, dedicadas siempre a los sucesos y chismes más golosos de las societé vallinense.  

Al pequeño poeta se le atragantó la tostada.  Comenzó a ponerse rojo y la china se preocupó de veras, así que ni corta ni perezosa le rodeó con sus brazos desde atrás y le dio unos cuantos golpes secos de esos que se hacen en la boca del estómago para ver si se desatragantaba. TÚ TA MEJOL? y le Petit adolorido asintió.  La tostada estaba de P.M., la tostada era la mejor tostada que había probado en meses. En meses? En vidas! SÍ, SÍ. HABÉIS CAMBIADO DE JEFE DE COCINA O QUÉ? Resulta que la china tenía muy buen ojo para los negocios y el paladar fino, y hacía una semana que había reemplazado al anterior Jefe de Cocina por un joven de hemisferio impreciso (tenía cosas del hemisferio norte, pero a veces despistaba con sus maneras del sur) cuya especialidad eran los desayunos y por encima de todas las cosas las tostadas bien de aceite.

Le Petit continuó con su lectura apaciblemente, que si había muerto fulanito de tal y vaya epitafio soso, que si la joven de la lira perdía a pasos agigantaos  la chispa sobre el escenario... cosas de ese estilo hasta que por poco se le atraganta otra vez la deliciosa tostada.  Se quedó blanco Le Petit Poète.  Blanco, mudo y desarmao.  Junto al gran titular que anunciaba a bombo y platillo que el Valle sería el destino escogido por EL CLAN DE LAS BOSNIAS para el arranque de su próxima gira internacional, un breve artículo a pié de página en letra casi diminuta rezaba lo siguiente:

APARECE MUERTO EN SU HABITACIÓN DEL HOTEL GAÉLICUS EL POETA NORUEGO OLAF HAAS, RECIÉN ATERRIZADO EN EL VALLE DESPUÉS DE UN LARGO TOUR POR LA INDIA.  SE DESCONOCEN LAS CAUSAS DEL TRÁGICO SUCESO, SI BIEN HA PODIDO TRASCENDER A ESTE MEDIO QUE EL POETA SE ENCONTRABA DESNUDO BAJO LA BATAMANTA QUE LE CUBRÍA.  ASÍ MISMO EN UNA DE LAS PAREDES DE LA HABITACIÓN PODÍA LEERSE UNO DE SUS MÁS EMBLEMÁTICOS VERSOS:

QUIERO QUE SEA MÍO EL PAISAJE QUE ESCONDE
TU MONTE SECRETO

POR ÚLTIMO, LA MISMA FUENTE REVELÓ A ESTE DIARIO QUE EL CUERPO DEL DESDICHADO VIKINGO DESPRENDÍA UN HEDOR PESTILENTE. EN PALABRAS DE LA CITADA FUENTE, EL OLOR LE RECORDABA BASTANTE A ESOS "ARITOS DE CEBOLLA, CRUJIENTES, CRUJIENTES" QUE ESTABAN AHORA TAN DE MODA.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Manías

Hay gente muy rarenca por el mundo.  Gente que no pisa las baldosas coloreadas en las aceras, que no apoyan el bolso en el suelo, que no puede dormir con la puerta abierta... No sé.  La vida es más sencilla, digo yo que no tengo ni una manía ni media. Creo. Al menos conocida. Creo.
Mi madre no soporta que se le rompa el pan tostado.  Dice que cogiendo trocicos no sabe cuantas tostadas se come en realidad.  El otro día ya me lanzó la indirecta, ya.  Que si le habrás dado un golpe al paquete, que si la próxima vez a ver si te fijas...  No sigo porque esto ya sabéis que lo lee mi madre.  
Y yo lo único que quiero es que se ría.


pan_tostado_vengo_de_berna

jueves, 27 de noviembre de 2014

Le Petit Poéte VI: aritos de cebolla

Día: Viernes 28
Hora: 21:30
Lugar: El Principal
Recita: Olaf Haas. Poeta noruego recién llegado de un tour por la India. Experto en las antiguas técnicas de meditación orientales y máster en conservación del buen Karma.  
Asistente de honor: Margarita Domingues, la portuguesa.  Miembra del gabinete de Vittorio Mediavilla.  Asqueada de los límites de la métrica y la rima, allá por los noventa tiró para el verso libre.  Profundamente contraria a los intereses de SONETASA en el expediente MOSTRAFORUM. Moderna.
Objetivo: Convencer a la portuguesa de las bondades de SONETASA, o en su defecto, pillarla en un renuncio.

Con los labios rojos ganaba mucho Sabina Bešić. Aquella noche estaba especialmente sonriente, carismática y se movía con soltura entre vocales, jurados ilustres e incluso miembros de la Junta de Prosas, agarrada en todo momento del brazo del Petit Poète.

El Petit Poète pidió para la Bešić un agua con gas de Vilajuïga, recien traída del Parque Natural Cap de Creus de Catalunya, y para él un ron Flor de Caña, que era el ron de muy roneros por aquel entonces. Pagó con su flamante tarjeta de crédito y sintió la adrenalina rezumando por los poros de la epidermis (el excitante placer de pagar con tarjeta una consumición).

No había tiempo que perder, así que dejó a la diosa balcánica disfrutando del recital de Olaf Haas en la mesa mejor situada del evento, y él tiró para el lado contrario de la sala, donde los dedos de Margarita Domingues, la portuguesa, echaban humo a ritmo de guassap.  Le Petit Poète había sido durante sus años jóvenes un auténtico ARTISTA de la seducción, así que le soltó a la portuguesa un HOLA, ESTÁS SOLA? que la dejó temblando en el sitio y sin argumentos. La mujer levantó los ojos del celular y fijó su mirada atlántica en los ojos del poeta.  Lo reconoció de inmediato.  LE PETIT POÈTE!  ES ALUCINANTE!  EL MEJOR VERSEADOR DEL VALLE Y LA BARBA MÁS SEXY!!  El poeta se sonrió para sus adentros con enorme satisfacción y le rogó que le llamase Petit, que entre colegas y amantes del buen leer era mucho más sano el tuteo.

Mientras, el poeta escandinavo hacía de las suyas en el escenario. Los sanitarios habían entrado ya un par de veces para asistir algunos desmayos, y al parecer, un señor de mediana edad había abandonado El Principal con lágrimas en los ojos al darse cuenta de que su mujer, poeta a ratos, ya no lo amaba.

NO PUEDO ARRANCAR DE MI BOCA
TU BESO LÍQUIDO
AGUA QUE ABRASA SALVAJE CUALQUIER RESQUICIO
QUE QUEDASE DE CORDURA.
NO PUEDO APARTAR DE MI CUERPO
TU PIEL DE FUEGO.
QUIERO QUE SEA MÍO EL PAISAJE QUE ESCONDE
TU MONTE SECRETO.

Rubio impoluto, de mirada glacial pero sonrisa cálida, Olaf Haas levantaba ovaciones y gestos de ahogo entre el respetable, y aunque la subida de temperatura en el local le venía muy bien con el tema de la portuguesa, los versos de Olaf generaban en Le Petit Poète cierto desasosiego. Sabina Bešić no apartaba los ojos del torso del vikingo en el que se adivinaban unos abdominales que, como se dice coloquialmente, ni el fontanero de mi vecina. Esa irrevente admiración de la bosnia por el escandinavo lo estaba matando por dentro y desde luego, jodiéndole el karma pero bien.

Margarita Domingues había sido un objetivo muy fácil. Iba de moderna, mucho Spoken word y visual poetry pero luego un par de tetradecasilabos bien rimaos la dejaban muerta. La convenció sin problemas del inmenso acierto que supondría que el MOSTRAFORUM fundamentara sus cimientos en los más férreos cánones de la poesía clásica. No eran tiempos de verso blanco y disonancias. No eran buenos tiempos para experimentos raros ni poetas muertos de hambre con coleta. Era tiempo de asumir compromisos y responsabilidades con todos los actores y todas las corrientes confluyentes. La sociedad del valle necesitaba un proyecto serio que proporcionarse al escritor la pauta que le dirigirse hacia la zona de confort y seguridad ofreciendo al lector estímulos hermosos y agradables aunque no supiera muy bien de qué le estaban hablando.  QUE NO HAY QUE ENTENDER NADA, JODER. QUE HAY QUE METER MAS LATINISMOS. NO TE ME INQUIETES MARGARITA, QUE LO CLÁSICO NO ESTA REÑIDO CON LA VANGUARDIA. ME HAN DICHO QUE HABRÁ UNA SALA PIPSTER LLENA DE MOUSTACHES Y CUADROS ESCOCESES QUE ALUCINAS PEPINILLOS. LO CLÁSICO MOLA, MARGARITA. MOLA MIL.  La mujer se revolvió un poco en su asiento y solo faltó Olaf recitando un verso de lenguas ardientes y medias de cristal.  Le Petit Poète, turbado, se dio cuenta de que la miembra del gabinete no era la única que se revolvía en el asiento.  Unas mesas más allá, justo debajo del escenario, Sabina Bešić no ponía ningún empeño en disimular su estado de trance.

Margarita la portuguesa tenía los ojos ya fuera de las órbitas. Y así entre palma y fandango, la fue enredando y le transtornó el corazón.  Le prometió que la invitaría una noche de estas a un local nuevo donde hacían los aritos de cebolla crujientes crujientes y que le enviaría un par de sonetos buenos de una autora de la Sorbona que había descubierto hacía poco.  YA VERÁS, YA.  POESÍA FINA Y RIMA SIN ESTRIDENCIAS.  Tomaron otro par de rones, y la flor de la caña bailaba ya bailes tradicionales costarricenses en el pecho del poetastro cuando Margarita Domingues le dio un mordisco en la oreja aprovechando el momento "confidencias".

Todo eso estaba muy bien, por supuesto.  Muy bonito todo, si no fuera porque Le Petit Poète escuchó a la Bešić recitar una alegría bosnia a su espalda.  Le habían hecho corrillo unos cuantos poetas encandilados y bastante jóvenes por cierto, y apoyado en la barra, Olaf Haas sonreía ceremonioso mientras se acariciaba las trencitas rubias de su tupida barba.

Minutos después Margarita se ponía pesadica y le proponía ir a ver si estaba abierto lo de los aritos crujientes, porque a ella el ron y lo versos buenos le daban hambre.
Abatido, Le Petit Poète asintió mientras de reojo observaba abandonar el local a Sabina Bešić, que reía a carcajada limpia y se dejaba rodear con fuerza por unos rotundos brazos vikingos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Artistas

Trás 5 densos capítulos de Le Petit Poète, toca pasar de la ficción a la realidad.  

Victor_Guiu_Pasaje_a_Marte_Vengo_de_Berna
Elemento decorativo cuqui en el PASAJE A MARTE


Ayer hubo reunión bosnia en Marte (Marte es como Martes pero sin s, por si hay algún despistao).
Estamos como rebuscando por ahí, sacando a la luz todo ese arte balcánico que llevamos dentro.  Yo no sabía que lo tenía, pero la cosa es que existe.
Me he dado cuenta de que mis hermanas bosnias y yo somos unas ARTISTAS en el sentido amplio de la palabra.  No nos amedrenta nada.  Lo mismo recitamos, que cantamos, que teatralizamos y no nos importa que sea un romance búlgaro, una soleá bosnia que un patio de mi casa.  Mis hermanas se atreven con más cosas cuando están fuera del Clan.  Yo de momento ahí me he quedao.
Para que no se nos subiera tanto a la cabeza, el amigo Mestizo puntualizó que en su pueblo no es lo mismo "ser un artista" que que te digan que eres "un artista" (algo así era), y tiene toda la razón.
Debemos de tener un poco de cada cosa pero a partir de hoy somos ARTISTAS TOTALES MULTIDISCIPLINARES Y A LA VEZ POLIFACÉTICOS. 

Pasaje_a_Marte_Vengo_de_Berna
Asistentes a las Conferencias al lado de la Aljafería

Después de la reunión de asuntos bosnios (¡ohhh coincidencia!) comenzaba una jornada más del ciclo CONFERENCIAS AL LADO DE LA ALJAFERÍA con Víctor Guiú al frente del tinglao y Juan Leyva como poeta invitado. Tomamos un poco de vino, ferreros rocher y almendras y escuchamos poemas y alguna teoría sobre el pequeño Nicolás.  

Victor_Guiu_Juan_Leyva_Pasaje_a_Marte_Vengo_de_Berna
Víctor Guiú El Mestizo y Juan Leyva

 Lo pasamos todos bien.  El más joven de todos los asistentes, y el más ARTISTA, le ha solicitado al jefe copia de la llave para entrar en Marte cuando le de la gana.  Le gusta Marte.  Le gusta sobre todo el W.C. de Marte.

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Abecedario sobre césped




martes, 25 de noviembre de 2014

Le Petit Poète V: La salita after-work

Estaba claro que Sabina Bešić se lo flipaba un poco.  Con puntualidad balcánica le esperaba en la recepción del Hotel Gaélicus enfundada en un abrigo blanco de piel sintética y un gorro de pelo también blanco y también sintético (era mucho de lo de PETA la Bešić, aunque de vez en cuando comía madejas y aquello la atormentaba).  Lo miró de arriba abajo mientras se deshacía del abrigo y descubría su vestido gris, aquel que le regaló el Pere en los buenos tiempos, mientras le hacía la caidita de ojos famosa que empezaba ya a tocarle un poco las pelotas.
De todas maneras él pensó LA BEšIć QUIERE GUERRA (a veces me cuesta un poco empatizar con los cánones masculinos que rigen el comportamiento de Le Petit Poète, pero me ciño a los sucesos acontecidos).  La poeta se le colgó del brazo y lo dirigió hacia la SALITA AFTER-WORK del céntrico hotel.

NOS ESTÁN ESPERANDO dijo con su voz de misterio y temblaron los cimientos del Gaélicus cuando Sabina se adentró en la sala pisando fuerte con sus botas de chúpame la punta majo. QUIERO PRESENTARTE A ALGUNAS PERSONAS.

En la mesa más apartada les esperaban dos tipos elegantes.  A ritmillo de Jazz, Sabina se encargó de las presentaciones:  de un lado Romualdo Pons y del otro Vittorio Mediavilla.
  • Romualdo Pons: conocido en el ambiente poetil como El Romano, vocal de la Junta Directiva de SONETASA cuyos beneficios a cuenta del negocio de las macroeditoriales especializadas en soneto clásico se habían duplicado en el último año.  Estaba encargado de los preparativos para la gran entrada en Bolsa de la empresa.  Se frotaba las manos.
  • Vittorio Mediavilla: Sus amigos le llamaban Vito y verdaderamente se tenía la sospecha de que se llamaba Vitorio, aunque él aducía orígenes itálicos en su procedencia y de ahí la doble t.  Concejal de verso y prosa y asuntos performanticos de la ciudad, había saltado a la palestra por la compra un tanto oscura de un ranchito con acuario acondicionado para la pesca submarina, sauna sueca y colección de coches de época con vistas al río. 

Cuando El Romano comenzó a hablar, Le Petit Poète se vino un poco abajo. Qué porte la del Romano, qué seguridad en sus palabras, qué sonrisa más definitiva.  Supo que lo admiraba profundamente y el empresario debió darse cuenta al instante de su desvanecimiento porque le dio unas palmaditas en el hombro y le dijo:

PETIT POÈTE, AQUÍ NO NOS ANDAMOS CON CHORRADAS

Y tanto que no. Menudo Belén tenían montao aquellos dos. Aquellos dos que él había visto de lejos tantas veces dándose la mano con las más altas personalidades de la esfera cultural, que se los rifaban para los prólogos de las obras que alcanzarían después el mayor prestigio, que todo evento que se preciase debía tener sentados entre sus filas.


La cosa era que estaban finalizando las obras del MOSTRAFORUM, que era un proyecto ambicioso de la muerte, en la ribera izquierda. De inspiración ibicenca (aunque se comentaba en las verdulerias que contaría con una sala Pipster que aprétate (o apriétate) el moño, Logroño), el MOSTRAFORUM había sido el culmen del anterior periodo electoral y SONETASA no pensaba dejar pasar la oportunidad de gestionar semejante portento de la arquitectura moderna para convertirlo en referente cultural tanto a nivel de Valle como de continente entero.

El concejal ya estaba convencido (se había adaptado rápidamente a su nueva vida en el ranchito)pero todavía quedaban algunos miembros y miembras de su gabinete reticentes a los intereses de SONETASA.

El Romano tenía claros los objetivos y el camino para conseguirlos.



TÚ NOS AYUDAS Y NOSOTROS TE AYUDAMOS PETIT, SI ME PERMITES QUE TE TUTEE.


Y puso sobre la mesa un maletín, de esos que se abren si metes la combinación correcta, lleno de encargos de artículos para los fanzines más conocidos, para los que ni en sueños hubiese creído que escribiría jamás. Venían acompañados de un sobre black con una tarjeta de crédito y dinero líquido suficiente para el alquiler de dos meses. Incluía además dos entradas para el evento más espectacular del año en el Principal. Alguien había estampado en el sobre un sello de tinta blanca que decía: LOS POETAS MOLAN y le pareció un detalle monisimo.


Agarró el maletín y miró a la Bešić esperando una caída de ojos insinuante. SI ME LA HACE LA BESO pensó. Pero va la moza y se hizo la sueca recomendándole un local muy bueno donde hacen los aritos de cebolla crujientes crujientes.

Algo decepcionado se despidió de los presentes y se encamino a la puerta de la SALITA AFTER-WORK cuando El Romano le vociferó: MEI78



PERO QUÉ DICE ÉSTE???

El Romano: LA COMBINACIÓN DE LA MALETA ES MEI78. NO LA OLVIDES, PETIT.

Le petit poète IV: el peor de los poetas

¿Qué es lo que hacen los poetas de verdad después de una noche loca de a-rima y sexo?  Es lo que intentó hacer él durante las horas posteriores a su encuentro con la Bešić.  Venga y dale ahí, estrujándose el cerebelo para escribirle un poema mítico a su amante balcánica.  

AHOGO MI SED EN TUS LABIOS DE HOGUERA
Y SIENTO EN MI PECHO UN PÁJARO DE FUEGO
FUEGO ENAMORADO DE TUS RAMAS DEL ESTE
QUE SON LUMBRE Y AUSENCIA EN LA MADRUGADA

Empezó a llenar hojas y hojas de sus libretas destinadas a poemarios inéditos que nadie editaría y cuando al alba releyó emocionado toda aquella bazofia pestilente y moñas comprendió que era el peor de los poetas que había dado esa ciudad desde tiempos de los romanos.  

EL PEOR DE LOS POETAS, que se dice pronto.  Ni un verso bueno para Sabina, ni una sola imagen que sacudiese mínimamente las entrañas de un lector mediocre, ni un breve erizar de pelos, ni nada.  Ahí fue cuando se le revolvió el ego tocado y hundido y en calzoncillos se arreó un whisky doble sin coca-cola, ni hielos, ni nada, a las bravas, y supo que jamás sería un poeta de esos de reconocido prestigio cuyos poemarios entran luego en el temario de la selectividad.  
Pero ¿me quiere decir usted cómo viven o cómo mueren los poetas buenos? Los poetas buenos malviven de ínfimas rentas escribiendo articulos en revistas que se leen luego sus madres en las tardes malas de Valium 10, sus mujeres sueñan con otros, las amantes los abandonan, sus hermanos se quedan con la herencia del tio dramaturgo residente en la Germany y después mueren solos y nadie se da cuenta de que ya iban muriendo la mañana de antes, o se exilian a países raros y en la nueva lengua no escriben tan bien, o los traicionan otros poetas de verso ínfimo y los asesinan sicarios por la espalda arrojándolos después a cualquier cuneta.
¿Es eso lo que quería Le petit poète? ¿Es eso? ¿Una vida de penurias a cambio de la gloria eterna a la sombra de un ciprés? NO NO NO de eso nada monada.  Sería un poeta de mierda, pero él iba a estar en todos esos lugares donde había que estar.
En el palco de honor, comentando lo acertado del vestuario de la nueva obra del director de moda, con la sobrina del protagonista recien llegada de su gira por Buenos Aires.
En el próximo brunch de un local con macetitas, plagao de diseñadores gráficos y carvadores de sellos poco interesados en la palabra pero muy atentos a los tacones de la fotógrafa retratista más exhuberante de la península. 
En las Jams organizadas por rápsodas heridos, en la primera fila sin perder detalle y regalando halagos o repartiendo sobres y consejos a noveles genios de la palabra con baja autoestima, perros de la noche, poetas lánguidas...


Le Petit Poète!!
Le Petit Poète!!
Dicen que ha venido Le Petit Poète!!  Y la gente revolviéndose en su asiento, cardiacos y temblorosos, girando la cabeza ¿dónde está? ¿es ese del bigote? Joder pués está bueno, yo creía que era calvo. Qué me ha miraooooo, te lo juro tio, ME HA MIRAO!!!

Y así, de pié sobre la silla de su escritorio, brindando al aire con su whisky solo y en calzoncillos colganderos, se juró a sí mismo que nunca más volvería a pasar hambre, que llegaría a lo más alto de la escena poetil y cultureta del valle entero y de más allá y que si había que pasar por encima de algún cadáver, se pasaría.

"Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre" (La señorita Escarlata)

Agarró la servilleta llena de manchurrones grasientos que le había dado Sabina (que bueno es que te gusten las madejas, pero hubiera quedado mucho más novelesco un beso de carmín rojo fuego en la servilleta) y leyó: HOTEL GAÉLICUS, (salita after-work), MARTES 25, 20:30H.

Muy bien, aquel día era martes 25. La Bešić no se andaba con chorradas.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Le petit poète III: Sabina Bešić

Cuando abandonó Sarajevo en el 92 huyendo de la guerra, Sabina Bešić se instaló en Barcelona y se echó un novio marinero.  El hombre en cuestión estaba ya jubilado y comenzaba a quedarse ciego cuando conoció a la joven. Por el día, la Bešić escribía poemas erótico-románticos para una revista de ciencias y letras de ámbito local y por la noche le hacía la cena a su amante ciego.  Sabía que dentro de ella hibernaba una poeta de las buenas buenas, lo que pasaba es que no le salía. A veces le decía al Pere, que así se llamaba el novio marinero, DIME ALGO BONITO PERE por ver si se inspiraba. Y el hombre le decía cosas raras tipo ERES MÁS PELIGROSA QUE LA CUBOMEDUSA (que es la medusa más peligrosa que se conoce). Y claro, aquello no le cuadraba a Sabina, y ella lo tergiversaba un poco todo en plan TIENES EL TACTO TRAMPOSO DE LAS MEDUSAS. Y se quedaba contenta por un rato.

Se cansó pronto de las maneras del marinero, que si EN POCA AGUA, POCO SE NAVEGA, que si ESTÁS MÁS REGIRADA QUE UN MAR DEL NORTE, que si ERES MÁS GUAPA DE POPA QUE DE PROA... y lo abandonó una mañana de invierno mediterráneo, llevándose consigo las cartas del navegante, las pastillas de la tensión y las gafas de lejos del Pere, así en plan venganza.


Llegó al valle buscando en tierra extraña los paisajes y el clima de su Bosnia natal. Pronto comenzó a moverse por los exclusivos círculos de la élite literaria de la ciudad y no había sarao en el que la Bešić no se plantara con su fino olfato literario, porque Sabina escribía rancio, pero tela el olfato que tenía. Frecuentaba las tertulias poetiles, desayunaba café con tostadas junto a los miembros de los comités más prestigiosos y se contaba por ahí que echaba males de ojo como panes de grandes. Seguía siendo fea porque eso no se cura y sus poemas eran más malos que arrancaos, pero cuando la Bešić se subia al escenario lo mismo se derretían los hielos en los vasos que se enfriaban de golpe todos los carajillos.


Admirada y temida, Sabina Bešić pronunció su nombre entre lágrimas la noche aquella del Slam PETIT POÈTE, PETIT POÈTE, TIENES LA BARBA MÁS SEXY DE TODA LA CIUDAD.


Él se quedó un tanto ojiplático, por lo que ella se vio obligada a seguir hablando arrastrando las palabras con su inconfundible acento bosnio. TE HE OÍDO RECITAR ESTA NOCHE, Y EN TU ÚLTIMO POEMA RECONOCÍ UN PAR DE VERSOS BUENOS.

No pudo evitar ruborizarse bajo la tupida barba pese a saber muy bien lo que significaban sus palabras: el poema le había parecido una auténtica mierda. Pero Sabina continuó hablando y hablando, de su porte, de sus tablas, de su saber estar en el escenario, de aquel ritmo musical en los versos pares. Hablaba tanto que le pareció hasta hermosa aquella diosa del este bajo la lluvia. 


Pensó que Sabina había llegado para rescatarlo, para hacerle vivir la canción aquella del Sabina (pero el Joaquín) que tarareaba en la ducha a baja frecuencia porque ningún poeta de prestigio confiesa en público que le mola el Sabina

"Me echó un cable la lluvia,
yo andaba con paraguas y ella no
¿A donde vamos rubia?"

Maldijo la hora en la que decidió salir de casa sin paraguas, pero el caso es que llegaron chipiaos al apartamento del poetástro y tuvieron sexo del bueno.  
Entonces la Bešić se lió un cigarrillo y le dijo mientras practicaba una caída de ojos que pretendía ser enigmática y seductora TÚ PUEDES GANAR UN SLAM, PETIT POÈTE, PERO PODRÍAS HACER ALGO MUCHO MÁS GRANDE POR LA POESÍA.

Después se subió las medias negras lentamente y le tendió una servilleta grasienta con una dirección, una fecha y una hora y le soltó un PIÉNSALO con tono profundo y gutural mientras ensayaba de nuevo la caidita de ojos de las narices.

Lo pensaría mañana, maja.  Después de aquello estaba el pobre como para pensar.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Le petit poète II: La noche del Slam

Aquel día amaneció con niebla. 
Pensó seriamente en afeitarse la barba pero desechó pronto la idea. No tenía ni malditas las ganas de ponerse a ello y por lo visto los poetas con barba de malote ligan más.
Amaneció triste.  Habían rechazado su solicitud para obtener una silla con voz y voto en el comité de versos blancos de la Fundación de Estudios Poéticos Simulados de la ciudad y estuvo aletargado todo el día. Se comió dos pizzas de microondas a las 7 de la tarde, y después todos los huevos kinder de su hijo (que es algo muy patético, pero le petit poète sufre de ansiedad) y en pleno subidón de glucosa by de body recibió la invitación a un evento en el Facebook...

Esa misma noche tendría lugar el TRIGÉSIMO QUINTO SLAM POÉTICO que congregaría a los más extraños especímenes vinculados al faranduleo poetil moderno de todo el valle y alrededores.  
Un slam es una cosa terrible donde los poetas se ponen a caldo durante breves combates de 3 minutos. Colocan enormes cargas de ego sobre el escenario y someten al poema al yugo del cuerpo, el movimiento y la declamación. 
Realmente no se sabe de ningún buen poeta que haya ganado un slam, se trataba más bien de saber clavar bien el espolón y provocar la herida más desgarradora posible. Venga sangre, y muchas salpicaduras. Ciertamente, un combate poético es a la poesía lo que las pelis de zombies malas al cine.

Pensó que ya valía con lo de la dignidad poética.  A LA MIERDA, y decidió que un slam era lo que le pedía el cuerpo después de tres huevos kinder con sorpresa repetida.  Así que allí se plantó ebrio de glucosa, que es como mejor se combate, y un par de poemas pésimos garabateados en un papelujo arrugado repleto de manchas de chocolate.  Empezó a lanzar versos débiles, versos enfermos de virus sin cura. Un desastre, vamos.

"Una voz me dicta palabras al oído.
Me las dice como si nunca antes
nadie las hubiese pronunciado:
jugosas, rabiosas, rellenas de miel."



Quedó en tercer lugar.
Para un poeta mediocre como él, un tercer puesto era más que suficiente para sentirse satisfecho y es que la drogaína había cumplido su papel a la perfección.  No es que se acercara nadie a felicitarlo ni nada (¿Se acuerda alguien de los terceros?), pero relativamente feliz se echó al cuerpo tres tubos (hasta en eso era raro) y salió a la calle.  

Había comenzado a llover y apretó el paso para alejarse lo antes posible del local donde se había celebrado el slam tratando de evitar ser visto o fotografiado en las cercanías de aquel antro.  No quería ni imaginar las sonrisitas hirientes de sus colegas y mucho menos sus comentarios jocosos si se enteraban de que había participado en semejante mamarrachada.

En esas estaba cuando escuchó que alguien repetía urgentemente su nombre a su espalda.  Se le pusieron de corbata por un segundo y lentamente fue dándose la vuelta para descubrir el rostro de aquella voz que pronunciaba su nombre como si nunca antes nadie lo hubiese pronunciado.  Jugoso, rabioso, relleno de miel, creyó que su NOMBRE merecía exactamente una voz como aquella.  
Buscó su mirada en la oscuridad y saliendo del portal que la protegía apareció ella.
Apareció ella bajo la lluvia, con los ojos llenos de lágrimas (algunos opinan que juntar lluvia con lágrimas es una horterada gorda).  PETIT POÈTE, PETIT POÈTE dijo entre hipos raros TIENES LA BARBA MÁS SEXY DE TODA LA CIUDAD.

Casi se cae de culo.  Bendijo el momento en el que había decidido no afeitarse la barba y pensó que Sabina Bešić, así de cerca, era la poeta más fea que había visto en su vida. Pero qué voz señores.  Qué voz.

Le Petit Poète I (la contra)

¡¡¡SÓLO ESCRIBÍ UN PAR DE BUENOS VERSOS EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS!!!  repetía una y otra vez mientras uno de los seis policías que habían sido enviados para detenerle le colocaba las esposas.
Le pidieron el PIN del móvil y el de sus tarjetas bancarias aunque hicieron especial hincapié en la contraseña del portátil.  Es más, estaba totalmente convencido de que harían todo lo posible y lo imposible para encontrar la llavecita del segundo cajón derecho de su escritorio, donde guardaba todas esas libretas llenas de poemas inéditos.  
Lo que ellos no sabían era que los versos buenos buenos los guardaba en el bote de las infusiones. Concretamente en las bolsitas de té chino con canela y miel.  Pero eso es un dato que ahora mismo carece de relevancia.

La cosa era así: la noche en la que regresaba del impresionante recital de Julian Mei, el famosísimo poeta britanico-oriental (se pronuncia Yulian, por cierto) se vio rodeado por varios coches de la secreta.  Bueno, al principio no sabía que eran de la secreta.  Resultó que los seis tipos aquellos eran de una unidad especial de intervención específicamente creada para delitos como el suyo.  LO SABEMOS TODO CHAVAL, VAS A PROBAR EL SUELO DEL CALABOZO.  Calabozo es mil veces menos poético que calabaza.

Entonces maldijo el día en el que se levantó triste por la mañana y decidió dejarse barba de malote. Maldijo la niebla, sus absurdas gafas de pasta gruesa, a su amante bosnia que no le había inspirado ni un solo poema en todo ese tiempo y recordó lo que era desde el principio: un mindundi, un muerto de hambre que sólo había escrito un par de buenos versos en las últimas semanas.

Lo repitió una y otra vez mientras le colocaban las esposas, mientras lo llevaban camino del calabozo en aquel coche de lunas tintadas. Lo repitió con la cabeza entre los barrotes, toda la noche, con los yonkis ya todo locos a punto de meterle.

Unos decían QUIERO IR AL BAAAAÑOOOOOOO
Otros gritaban ME HAN ROBADO LAS ZAPATILLASSSSS, QUIERO MIS ZAPATILLASSSS
Él repetía una y otra vez ¡¡¡SÓLO ESCRIBÍ UN PAR DE BUENOS VERSOS EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS!!!   
Aquel era un dato que le parecía relevante.