lunes, 23 de febrero de 2015

Hermanas del Hambre

Hermanas del Hambre

Recetas de Pan y Agua

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Escenario en La Casa de Zitas

Ni se cayeron estatuas ni llovieron gigantes pero Charo de la Varga y yo nos dimos un buen banquete rodeadas de amigos, conocidos y todos los que se animaron a pasar por La Casa de Zitas.

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Fotografía de Charo de la Varga


 Nuestras recetas, remedios o pomadas quedaron recogidas en una pequeña plaquette artesanal diseñada por Ricardo Duerto que podéis conseguir contactando con nosotras a través de nuestra página en Facebook, a la que se puede acceder pinchando en cualquiera de las imágenes que aparecen en esta entrada.


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Plaquettes Recetas de pan y Agua - Fotografía de Charo de la Varga

En breve tendremos más material gráfico para compartir con vosotros!!

domingo, 22 de febrero de 2015

Urano

Estos días estoy pensando mucho en Urano
Urano, ese planeta lejano, desterrado al fin de los libros de texto. Vamos, que no es planeta. Confórmate con satélite,  majo. Te degradaron. :'(
Pobre Urano, y qué coja se queda ahora la Vía Láctea cuando recitas en voz alta todos los nombres. Te cuesta y te atrancas y oye, cuánto vacío puede dejarte en la memoria el hueco de un mísero planeta.
Tú hijo nada sabrà de Urano. No pasa res de res. Tú tampoco sabes nada, que la EGB no profundizaba tanto. Pero tú podías soñar con Urano y los Uronitas. De hecho pasaste tu infancia un poco acojanao con la movida aquella de misteriosos globos sonda, esos extraños artefactos de tres puntas luminosas, que la chavala del telediario daba por ensayos militares mientras todos sabíamos que eran ovnis llegados de Urano,  llenicos de uronitas.
Yo vi una sonda de esas una hermosa noche de verano. 
Y también vi a Halley cruzar la bóveda celeste para no regresar en unos setenta y tantos años, que igual ya no estamos, una noche de viento y aullidos en el 86.


Cuéntaselo a tu hijo.
Erase una vez, en Urano el lejano.
Hubo un tiempo en el que nueve eran los planetas, jomío.
Tú crees que sí, pero Plutón no mola.
Algún día, pequeño, te contaré lo de Halley.

Bueno, pues después de todo ésto, os diré que Urano sigue siendo planeta, respirad tranquilos.  El que quitaron fue Plutón, que total....

Urano_vengo_de_berna

viernes, 20 de febrero de 2015

A lo tuyo

Tú ibas a lo tuyo. Con tus cosicas en la cabeza, que si el recitado o recitaje, la durcal de fondo, el estres que provoca la felicidad, el infojobs y la mardita contraseña, la rubia abogada de manos limpias... ibas a lo tuyo.
Lo tuyo es tuyo. Lo tuyo, pero lo de dentro, eso que nadie puede tocar.
Tú, con el corazón un poco roto, ibas a lo tuyo y no te acuerdas si entraste por la plaza, si tomaste un bus, si te vendió un cromo la mujercica aquella.
Y luego vas y te abre la puerta el vecino. Que le dices hola mirando al suelo y lo rebasas adelantando el dedo para darle al ascensor. Pero entonces te habla.  Siempre te habla. Y te agitas por dentro porque ibas a lo tuyo, con el mundo tuyo de dentro, con el corazon roto un poco y te salta que no hay llaves del buzón de correos, que los ratones saben trepar por los cristales, que mira tú como está el patio y hay que ver como somos en la comunidad. Entonces ves el boton de off de tu cabeza y lo aprietas fuerte como al del ascensor, y vuelves a tu corazon roto un poco y la durcal que se desgañita y te olvidas del otro q no sé que dice de no sé qué cañería que pasa por no se donde y que va impugnar la junta y todo el copon bendito.

Poesía, vecino, por si lo preguntas
poesía eres tú.

lunes, 16 de febrero de 2015

Tendedor

 "Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía."
El rayo que no cesa - Miguel Hernández

Ahora entre los árboles asoma
un hermoso e imponente sol de invierno.
Como una estufa.
Cuando te adentras tres pasos en la sombra
se ensarta en el pecho un iceberg
y ya sólo buscas la acera amarilla
como esas viejas fotos amarillas
lejanas, 
ajadas, 
mil años humilladas en tus ojos
a las que sin embargo vuelve un rato al día
el melancólico lagarto
para exprimirlas
o retorcerlas
o revivirlas
tendiendo la parte viva que te queda
en la zona amarilla del recuerdo.
Otorgándole al invierno que te queda
un fragmento de calor.

EBM

viernes, 13 de febrero de 2015

Lloró

Fue entonces cuando lloróLloró como si el mundo fuese un extraño que hubiera tropezado con ella en la boca del metro. Como si hubiersen cruzado sus ojos, el extraño y ella, un segundo de esos que duran años, para comprender por fin lo absurdo del guión.
No hay nada que leer entre líneas. Las líneas no conducen a ningún lugar querido. 
Lloró entendiendo que todo lo que tenía estaba plácidamente esperando a cambiar sitio. A duras penas notaba su peso entre las manos, su espacio entre la carne, un leve sabor a consistencia. Simplemente, todo lo que tenía no había llegado a ser jamás algo suyo.

vengo_de_berna_metro_paris

lunes, 9 de febrero de 2015

Paisajes únicos

Al final las circunstancias acaban por arrastrarte, conduciéndote muy lejos de tus paisajes únicos. Es una succión lenta de manera que al principio ni siquiera te das cuenta de que el mundo se está apoderando de ti. Me imagino a dios o al tirano que dicta las normas de los tiempos modernos colocándome el tubo de una gigantesca aspiradora en la espalda, a velocidad mínima, recreándose en cada pedazo de piel arrancada que pasa a formar parte del interminable rebaño.
Todo comienza con pequeñas divergencias en la forma de ver las cosas. Desavenencias nimias con el pensamiento imperante que a fuerza de repetición y observación del medio que te rodea terminas por aceptar con naturalidad, como si siempre hubiesen estado dentro de ti.
Pero tú eras otra cosa y ya te has quedado sin espalda, y todos o todo lo que conoces parece ahora observarte con una clara mueca de desaprobación. Esos labios torcidos recordándote lo que deberías ser, lo que te debería gustar, lo que sin ningún tipo de dudas debería producirte placer.  Esos labios se unen al tubo de la aspiradora gigante en la trabajosa tarea de robar las partes vulnerables de tu cuerpo.  Ya caerá luego lo demás. Ya te vendrás abajo. Te soltarás del poste. Los viejos clavos arderán.
Ellos saben como minar tus fuerzas de forma asombrosa, sin que percibas en tus pequeñas derrotas signo alguno de rendición. Simplemente eres como todos, comes lo que todos, vistes como todos, amueblas tu vida con los muebles de todos y por eso ahora lloras por lo mismo que todos. 
Sin embargo por dentro sabes perfectamente que eras otra cosa.  En el fondo intuyes con claros trazos de certeza que todavía sigues siéndolo.
Te parece terrible y cruel el enfrentamiento entre tu vida y tu sueño, tu cuerpo y tu alma, lo de fuera y lo de dentro no pueden acabar, bajo ningún concepto, siendo la misma cosa vulgar y enferma. Tu carne ya no es tuya. No eres tú la que llega a las ocho a la oficina, la que saca las manchas del jersey, la que se unta cremas en la cara. Tu carne ya no es tuya. Se ha diluido, se ha mezclado, han batido su líquido vital junto al de miles de otros en la bolsa-repiente de la aspiradora.
Tú eres la que está sentada en la mesa del fondo y piensa las cosas que aquí no pueden escribirse, para no herir, para no llorar, para no confesarse al fin y al cabo. La que evita los ojos pero no logra acabar con su sonrisa, la que vive cerca del acantilado aunque parezca que recorre con prisa cualquier calle principal.
Tu carne no te pertenece, así que con ella harán lo que quieran los artículos de las revistas, las nuevas tendencias en la crianza de los hijos, la reciente moda del color oscuro turbando los labios que aún son jóvenes. Tu carne ya no es tu carne, pero puedes asentir con la cabeza y por dentro vomitar, puedes decir "claro, claro, así tiene que ser" y por dentro vomitar. Asegura las puertas, sella los candados, cósete la boca si presientes que vas a hablar de más, porque lo de dentro es un país infinitamente grande, inconmensurable, vasto, los paisajes únicos que únicamente tú puedes transitar, decorar, disponer, abrazar. Es lo único tuyo, el territorio transparente donde sigues siendo tú.
Lo que podría denominarse, una vez quedan los huesos descarnados, vivir dentro de la alucinación.

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Sin esperanza-Frida Kahlo


miércoles, 4 de febrero de 2015

Crecida extraordinaria

La inocencia te dota de muchas agallas. 
La ignorancia pura del dolor, la visión borrosa todavía de algunas fronteras que separan lo que está bien, lo que está mal o lo que no sería del todo correcto, suponen un torrente de valentía con el que puedes pasar por encima de todo el mundo que te rodea unas cuantas veces. 
Muy probablemente no volverá a repetirse ese fenómeno a lo largo de la vida, esa crecida extraordinaria de la lengua contestataria o el aluvión de argumentos, motivos más o menos nobles, secos de consecuencias.
No tiene prácticamente mérito. Esa valentía espontánea no tiene que ver con ninguna cruzada. El conflicto interno existe pero poco se sabe aún del miedo, y una vez lo muerdes cesa el agua de correr por la garganta, se dibujan los linderos en los mapas y quizá pocas veces te aventurarás a dar tres o cuatro pasos más allá de los límites de tu parcela.
Si alguna vez lo hicieras, a eso bien lo podrías llamar valor.

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Adolescente en Sol - Ricardo Renedo

martes, 3 de febrero de 2015

Barriga

Había oído a algunas personas más de una vez afirmando: "en aquella ciudad no llueve nunca". Y por un tiempo debió ser verdad que sobre las cabezas no revoloteaban malos augurios.
Ahora en cambio, con demasiada frecuencia, las nubes conformaban una especie de barriga oscura y estriada que parecía pulsar al ritmo de los estertores de un animal enfermo. Esa enorme barriga late sobre nosotros de camino al trabajo, de vuelta a casa, cuando cruzamos el pequeño pedazo de asfalto que conoce nuestros pasos y los reclama. Siempre amenazante, siempre a punto de parir un océano muerto, el cielo de aquella ciudad en la que en otra época no llovía nunca, parece ahora inflarse con todas las preguntas de sus desnutridos habitantes. 
Este cielo es un dios. Sólo un dios acomplejado y cruel podría cargar todas las incógnitas en su panza. Sólo un pequeño dios caprichoso se abriría las propias tripas después para arrojar negros interrogantes, pequeños muñecos de plástico asfixiados sobre la boca desencajada de su propia creación.


lunes, 2 de febrero de 2015

Ritmo

Llevábamos 3 libros:
  • Teoría
  • Ritmo 
  • LAZ
Pues bien, de un tiempo a esta parte practico ciertos retiros espirituales por motivos varios y me estoy encontrando algunas joyitas.

RITMO_VENGO_DE_BERNA


El libro de RITMO os podría parecer de entrada una cosa amena y bailable pero realmente era un auténtico coñazo de repetir y de repetir hasta aprenderse una especie de lenguaje nuevo que tenía a su vez como una serie de subdialectos. Yo dominaba bastante bien la clave de sol y en cuanto me pasaron a fa se fue todo al garete.

Debieron de enseñarme bien aquel idioma porque se me sigue dando de lujo el 4x4, el 3x4 y el 2x4. El 6x8 me falla. Pero me acuerdo de negras, blancas, redondas, corcheas y semicorcheas y de los silencios y los punticos y los tresillos y parece que mantengo cierta dignidad leyendo un pentagrama. A ritmo lento, pero sin pausa.

Me siento un poco feliz aunque esto de la música nunca me sirvió de mucho y por supuesto no me sirve de nada ahora, pero me pongo a reflexionar y me pregunto:
No me podría haber pasado algo parecido con el inglés?  
Pues no. Con el inglés va a ser que no.