viernes, 1 de mayo de 2015

Las medias cosas

Empecé a escribir algo parecido a una novela. Así a lo grande. El primer capítulo iba del plantón que me dio el único interesado a lo largo de tres meses en mi silloncico negro de polipiel.  El muchacho me guasapeaba y me pedía disculpas, pero que se lo guardara, eh, que le venía como anillo al dedo para la tienda que se estaba montando.  Yo miraba su foto de perfil, subido en una moto, con su novia y un perro, y pensaba que la felicidad debía ser algo así de sencillo. 
Encima emprendedor.
Ya lo he dejado. 

Previamente me había propuesto lo del curso ese de inglés que no tienes que estudiar mucho sino escuchar mogollón: EL CURSO DEFINITIVO.  Así que estuve unas semanillas con el mp3 echando humo: This is a map. This isn't a map of Germany, y venga vocabulario y la lengua entre los dientes. Llegué a la cuarta entrega con cierta dignidad.

Estaba decidida a darle caña a un nuevo poemario.  Escribí un primer poema que me convencía bastante. Acabé poniéndolo en facebook y eso me jode. Aún no me he arrancado con el segundo.

Tenía la canción ya grabada en el móvil.  Qué subidón de tarde, no te imaginas.  Pero cada vez que la re-oigo más fea me parece. Muy fea. Muy fea.

Tenía una especie de medio quedada para esta noche, algo tranquilo, para desconectar un poco. Una caña y para casa. Pero ya me estoy rajando.

A ver si se me da mejor lo de medio dormirme.