lunes, 23 de mayo de 2016

Desmesurada Cósmica


Fragmento de Altazor o el viaje en paracaídas
Vicente Huidobro

"[...] Voy pegado a mi muerte
Voy por la vida pegado a mi muerte
Apoyado en el bastón de mi esqueleto
El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo
En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol
Me sentaba en los caminos de la noche
a escuchar la elocuencia de las estrellas
Y la oratoria del árbol
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma
Rómpanse en espigas las estrellas
Pártase la luna en mil espejos
Vuelva el árbol al nido de su almedra
Sólo quiero saber por qué
Por qué
Por qué
Soy protesta y araño el infinito con mis garras
Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos
El eco de mi voz hace tronar el caos
Soy desmesurado cósmico [...]"


Soy desmesurada cósmica. Soy desmesurada cósmica. Soy desmesurada cósmica.  Yo también espero una resurrección. Una especie de paz que deje entrar a la noche por la hondura de mi hendidura.  Una clase de silencio que mate al día por unas siempre horas asomadas a mi estómago. Estómago que busca la busca incesantemente incapaz de bastarme.  Que entre pues la noche por la hondura de esta hendidura en mi cabeza, que atraviese la luz y la tape después para que duerman las máquinas, la química de la alegría autómata, los grillos del deseo exagerado.  ¡SILENCIO! Fírmese la concordia entre mis cabales y mis díscolos litigantes, acaricien sus sienes con ternura y sientan su espacio bajo el alma que se duele en lo impreciso.  Yo también espero una resurrección de la vida a la vida, del bosque misterioro al bosque donde anidan los pájaros.  Quiero llenar la hondura que se abre bajo los hoyos del mundo, de mi cuerpo que es el único mundo que desconozco a fondo y sobre el que tengo plena y errada confianza.